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domingo, julio 09, 2006

Tiempo de Verano, tiempo de Libros

Verano, una estación del año a la que podemos asociar muchas cosas; sol, calor, sopor y libros muchos libros. En verano el tiempo libre se multiplica y puedes leer todo aquello que durante todo el año no tuviste tiempo o ganas. Esta es una constante que se ha repetido durante toda mi vida.
En un periodo de un mes te podías llegar a leer , biblioteca pública mediante prácticamente una docena o más de libros.

Días mágicos de relax y descanso en la que te enfrascabas en páginas y más páginas transportándote a veces a lugares cercanos, otras a parajes más exóticos, sin importar los límites temporales, paseándonos por cualquier época y conociendo en ocasiones a personajes carismáticos y atrayentes que ya nunca olvidaríamos.

Pero parece que el Hado ya no dispone así, y ya ni en verano, tenemos tiempo para atracarnos hasta reventar de unos buenos libros.
Me sorprendo a mi mismo al echar la vista al año anterior y contabilizar que solo fueron unas cinco las novelas que leí durante ese periodo.
Verano de Frederick Forsyth fue, como el precedente lo fue de Andreu Martín y así muchos otros tantos autores diferentes en años anteriores.

Este año de lo que llevamos de Verano, por ahora solo he leído un solo y solitario libro. Y lo peor es que por falta de tiempo la cifra no aumentará demasiado en las semanas venideras.
Todo cambia y las viejas costumbres parece que desaparecen. C’est la vie.

sábado, junio 24, 2006

La sombra de Dan Brown es alargada

Poniéndome al día con las lecturas atrasadas le tocó el turno al último Escorpión que lleva por título “El tesoro del temple”.

Me ha gustado algo más que el anterior, al menos en esta entrega pasan algunas cosas más, aunque no nos emocionemos, que tampoco son tantas.
Nos quitamos de encima el argumento (dichosa ha sido la hora) de la cruz de Pedro, y con ello parece que termina el periplo por Asía Menor de los protagonistas. Y lo mejor de esta entrega, por fin hemos podido echar un vistazo al careto que se ocultaba tras la máscara de Rochnan y enterarnos de su pasado...
Personalmente me gustaba más esta serie cuando la trama trascurría en Roma y se centraba en las maquinaciones de Trebaldi con El Escorpión enredado en las mismas, por ello esperemos que los autores lleven al Escorpión y compañía de vuelta a la ciudad eterna y ahonden más en la trama de Trebaldi, que es lo interesante de la serie y que en los tres últimos álbumes se ha tocado muy someramente.

¿Y Dan Brown? Se preguntarán ustedes tras haber leído el título del post. ¿Qué tienen que ver Dan Brown con todo esto?
Viene a colación el nombre de este escritor tan moda porque parece que Desberg se ha querido subir al carro del revisionismo de la vida de Cristo o del origen del cristianismo tan en auge hoy día gracias al libro de Brown y Cuartos Milenios varios, sacándose Desberg de la manga sus propias teorías sobre Cristo, mezclándolas con los templarios y añadiendo todo este baturrillo a la historia en curso del Escorpión.
Y digo yo, ¿hacía falta esto?
Y es verdad que el germen de este tipo de historias ya estaba en el primer álbum con aquella escena tan buena, en donde Desberg indicaba la verdadera naturaleza de la iglesia como mero vehículo de poder, cuando algunos patricios romanos viendo el final del imperio y del poder que en el ostentaban, abrazaban a la nueva religión y la futura iglesia como nuevo vehículo de control y poder, lo que a la larga ha llevado a Trebaldi a convertirse en el Papa.
Para mi ahí estaba la fuerza y el interés de la serie, no en el enésimo refrito de los misterios de los templarios o de la naturaleza real de Cristo.

Y entiéndanme, no tengo nada en contra de todas esas teorías revisionistas sobre Cristo, no soy un defensor de la doctrina establecida, nada menos. Pero estoy ya un poquito harto de lo machacona que se ha vuelto esta moda, porque eso es lo que es, simple y llanamente una moda, como en los setenta lo fueron las teorías aquellas de que el origen de la humanidad estaba en los extraterrestres (que tan machaconamente exponía Erich Von Däniken aunque eso si, luego Kirby utilizaría para crear la tan interesante trama de los Eternos en la malograda serie setentera Marveliana).

La moda que ha creado o de la que se ha aprovechado el Código da Vinci es realmente demencial, han empezado a salir libro tras libro con diferentes teorías hasta de debajo de las piedras y para más inri nos estrenan la película de marras y a cualquier lado que mire uno solo ve “Código da Vinci, código da Vinci, código da Vinci.
Por eso uno que escribe esto se empieza a cansar de la sobreexplotación de estos argumentos. Ya saben eso de lo breve si bueno dos veces bueno, pero por favor, no abusen con el tema que ya cansa y satura un poco demasiado.

Tras esta exposición podrán comprender porque me joroba un poco que uno abra el último Escorpión y ¡hala!, uno se encuentre con que Desberg se nos pone en plan Dan Brown.

En fin, uno ya ha llegado a tal punto que espera coger el último número de Spiderman de JMS y encontrarse con que Peter Parker es el último de los Carolingios o algo por el estilo. Aunque visto el tratamiento que le ha dado los últimos años a Spidey JMS, la verdad no me extrañaría. Mejor toco madera.

domingo, enero 22, 2006

Memorias de una Geisha, una oportunidad perdida

En mi manía de al ir a ver una peli basada en un libro antes leer este, el mes pasado calló en mis manos “Memorias de una Geisha” de Arthur Golden. Todo un bestseller superventas hace unos años, ¿y qué me encontré?. Pues eso mismo, lo que es un bestseller, una novela que pese a que no aspira a convertirse en un hito de la literatura universal la devoras y disfrutas en cada capitulo, aunque luego a la larga la olvides como una de tantas lecturas que pasan por tu vida.

Pero en mi caso Memorias de una Geisha ha sido distinto, no ha sido una lectura de usar, tirar y olvidar. Ha cruzado la línea que hay entre la indiferencia y el interés que me puede motivar una lectura y todo pese a la falta de originalidad del libro de Golden, falta de originalidad en cuanto a que no nos cuenta nada novedoso, Memorias de una Geisha no deja de ser un bonito cuento de hadas, una nueva vuelta de tuerca de la Cenicienta contado una y mil veces ya.
Por tanto si la originalidad no es la nota diferenciadora de Memorias de una Geisha si que lo es el exotismo en que se desarrolla esta historia, ese extraño mundo que es el barrio de Gion en Kyoto, sus habitantes, sus okiyas, sus casas de té, en definitiva el fascinante mundo de las Geishas.

Pero lo más importante son los personajes, la humanidad que destilan, con todo lo bueno y todo lo malo que tiene la misma. Y así lo comprobamos en la carne de Sayuri, nuestra cenicienta protagonista. Somos testigos de su difícil devenir diario, de sus alegrías y sus penas, de sus logros y sus fracasos, todo ello maravillosamente contado de tal forma que la vieja historia se convierte en algo nuevo o que al menos lo parece. Eso es lo grande de Memorias de una Geisha.

Y es una pena porque la película de Ron Marshall no me ha producido la sensación que tuve al leer el libro y es que no alcanza toda la magnificencia, todo el grado de sentimiento que tiene la novela.
Y es curioso porque una de las sensaciones que produce leer el libro es lo cinematográfico que es el mismo, y la perversa sospecha de que Golden lo ha hecho a idea, que cuanto más puedas llenarte los bolsillos, mejor.

La película, pese a ser fiel a grandes rasgos, busca atajos argumentales y narrativos (como ejemplo la compresión en apenas un par de minutos de los primeros capítulos o la desaparición del verdadero final del libro), despojando en el proceso de todo el lirismo y la fuerza dramática que destilaban las páginas, aparte que hay cambios y diferencias con respecto al texto original que me parecen totalmente innecesarios, ya que no aportan nada y no hacen más que restar aún más si cabe fuerza a la obra.
Y todo ello pese a que el elenco de actores me parece en rasgos generales muy acertado, más en el elenco femenino que en el masculino, polémicas aparte de la nacionalidad de los protagonistas, esa Ziyi Zhang que con su delicada presencia nos regala una maravillosa Sayuri embrujándonos de manera que no podemos apartar la mirada cuando aparece en pantalla; la Mameha de Michelle Yeoh que da el toque necesario de sabiduría que necesitaba el personaje y Li Gong que borda el papel de Hatsunomo.

Por eso es un doble pesar que teniendo una materia prima tan excepcional como era el libro y tan magníficas actrices nos haya quedado una película en definitiva tan descafeinada.
Una autentica pena, una oportunidad perdida.

sábado, diciembre 17, 2005

El Jardinero Fiel, del libro a la película


Últimamente tengo la manía de al ir a ver una película que me interesa y que este basado en un libro leérmelo antes.
Y así he hecho con El Jardinero Fiel, si ayer noche fui al cine a verla, antesdeayer terminé el libro.

Es un curioso ejercicio, teniendo la novela aún fresca en la memoria, la comparación que haces con el film, que ha cambiando en el desarrollo, que personajes se mantienen y cuales desaparecen, si respeta el ritmo narrativo, etc.
He de decir que como adaptación, la película es muy fiel al libro, pero no hay que olvidarse que no deja de ser una adaptación y que por tanto no debería verse obligada a respetar coma a coma el contenido del libro, aunque siempre es preferible que cuanto más se asemeje al mismo mucho mejor. De todas maneras me ha dado la sensación que en la película en ocasiones algunas cosas no quedaban muy claras o por lo menos no tanto como ocurre con el libro.

El director Fernando Meirelles toma la novela original de John LeCarre y la hace suya, la película como he dicho es muy fiel a la novela, pero en el film de Meirelles podemos observar como recalca los temas que interesan al director y vista su filmografía con películas como Ciudad de Dios no es de extrañar, más que los tejemanejes de las farmacéuticas y las luces y sombras que rodean ese mundo Meirelles se centra en el padecer de la gente y la vida miserable a la que están abocados, incluso añade escenas que no aparecen en el libro para recalcar esta situación como el asalto al poblado.
Esto es respetable pero no por ello dejo de pensar que se podía haber sacado mucho jugo al argumento de las farmacéuticas que quedaba mejor retratado en el libro, sus prácticas fraudulentas, el control que ejercen sobre publicaciones e instituciones, el dinero que mueven y el mobbing contra aquellas personas que pueda criticarlas.

Y ante todo al igual que en el libro Meirelles retrata perfectamente esa extraña pareja, Tessa y Justin, su historia, su relación... que no deja de ser el esqueleto sobre el que se construye toda la historia. Muy acertada la elección de actores, sobre todo Ralph Fiennes perfecto en su papel como anodino funcionario en la embajada británica en Kenya que acabará redescubriendo a su esposa. Y maravillosa también Rachel Weisz pese a mis dudas iniciales ya que no la veía en el difícil papel de Tessa Quayle pero a los pocos minutos cualquier duda ya se ha desvanecido.
Los personajes secundarios también están muy bien elegidos aunque yo destacaría a Bill Nighy, actor del que tengo cierta debilidad en el papel de Bernard Pellegrim.
He echado en falta en la película a algunos personajes que se han omitido y también que el papel fundamental de algunos personajes en la novela como son Guita, Birgit queda reducido en la película mientras que personajes como el de la doctora rusa (que ahora no recuerdo el nombre, sorry) y todo el argumento que se desarrollaba en Canada han desaparecido en su traslación fílmica.

En definitiva una película interesante basada en un libro que toca un tema aún más interesante.

martes, abril 26, 2005

Conociendo a la Muerte

Posted by Hello


Estaba este mediodía subido a una silla tratando de encajar unos libros en la estantería cual piezas de Tetris (de algo tenía que haberme servido años de practicar dicho juego) colocándoles con precisión en cualquier recoveco por minúsculo que fuese aunque haya que sacrificar la estética que cada vez que entras y lo miras no parece una librería ordenada sino más bien una librería apiñada.
Como decía estaba colocando libros cuando de repente el delicado equilibrio que mantenía a los libros se quebró y uno cayo al suelo.
Volví a colocar como pude los libros que aun se sostenían en la estantería y bajé de la silla para recoger el libro caído.

Era un ejemplar de “La Dama del Alba” de Alejandro Casona. Esta obra me trae muy gratos recuerdos, y es que fue la primera obra de teatro que vi en mi vida cuando era un crío.
Era una representación amateur de teatro universitario, la verdad que no recuerdo muy bien que tal sería la actuación, aunque me hizo gracia la forma en que entonaban los actores, como forzada, aunque esto incluso a día de hoy en el teatro me parece así, aun cuando son actores profesionales, hay que llamar la atención del espectador supongo.
Pero lo que realmente me cautivo fue un personaje, el de la Peregrina. Como decía, yo era un crío y en ocasiones no entendía ciertas cosas, y una de ellas era el enigmático personaje que interpretaba la Peregrina. No comprendía porque el personaje del Abuelo la trataba con cierta suspicacia, la actriz que la interpretaba me parecía muy guapa y no entendía esa actitud hacía ella del Abuelo.

Y entonces me di cuenta, la Peregrina era la representación de la Muerte. Y este concepto fue algo realmente novedoso para mi. Por un lado convertir a la muerte de un concepto abstracto a una persona de carne y hueso que caminaba y hablaba y por otro lado hacerlo en forma de una joven guapa y atractiva cuando la muerte siempre había tenido para mi una connotación mala y negativa.
Y es que quizás siempre nos será más fácil enfrentarnos a la muerte si lo representamos como una persona a la que podemos tratar de tú a tú que como un concepto abstracto.

A ese niño de unos 8 años La Dama del Alba le dejó fascinado y cada vez que en cine o enliteratura cuando aparecen representaciones de la muerte ya sea el caso del Sandman de Neil Gaiman o ese descafeinado personaje que interpreta Brad Pitt en ¿Conoces a Joe Black? siempre vuelve a mi memoria la Peregrina, la primera para mi.

sábado, marzo 12, 2005

Vida Editorial

Hace unos meses vi en DVD la miniserie de TV, Shôgun, basada en la novela homónima de James Clavell. Sobre ambas tengo que hablar largo y tendido un día de estos que por algo el título de este blog ha tomado el nombre de uno de sus personajes.

Me gusto tanto que me fui a la biblioteca pública a sacar la novela pero, ¡oh, sorpresa!, no la tenían. “Bueno, no pasa nada”, pensé, “Así la compro”.
De esta manera empezó mi largo periplo de librería en librería, obteniendo siempre la misma respuesta. “No la tenemos”, “Lo siento, esta descatalogado”, o mi respuesta favorita en una libreria donde el dependiente me dijo rotundamente “Ya no existe”.
Al final conseguí el libro por otras vías alternativas pero me ha hecho reflexionar, ¿cuánto dura la vida comercial de un libro?.

La verdad que a no ser clásicos reconocidos, nunca había tratado de comprar un libro, digamos comercial de más de 10 años de antigüedad desde su fecha de publicación.
Shôgun por lo que he podido averiguar fue publicado en España por primera vez en 1976. Y mirando en la biblioteca otros libros de Clavell en la publicidad todavía aparecía reseñado por 1994 como disponible.
¿Son 20 años la fecha máxima que aguanta un bestseller en las estanterías?.

Uno de los últimos pelotazos literarios ha sido “El Código DaVinci” de Dan Brown. Se ha vendido como rosquillas. Ahora bien, en el año 2025, si hipotéticamente alguien que ve la película -que se va a rodar próximamente-, se acerca a su librería para comprar el libro, ¿se encontrará que en castellano esta descatalogado?
¿Bestsellers como "Los Pilares de la Tierra" seguirán disponibles al público?

Y es que al final el tiempo es el mejor juez que hay y el que tiene la última respuesta sobre la validez de una obra.

Eso si, como apunte personal, a mi Shôgun como novela me ha gustado mucho, tiene ideas y pensamientos que aún están vigentes y si que merecería que pudiera estar a mano del lector en castellano.
Y que coño, habiendo sido editada en DVD el año pasado, aprovechando el posible tirón comercial la editorial debería haber sacado una reedición, menuda miopía comercial.