domingo, noviembre 11, 2007

Monster, una sabrosa morcilla

Una de las cosas que más me repatean de algunos mangas (no todos, no vaya a ser que algún otaku acérrimo me salte a la garganta) es que en ocasiones se estancan argumentalmente y empiezan a dar vueltas y más vueltas, rellenando las páginas con paja y sin avanzar en la trama ni por casualidad, lo cual en ocasiones puede llegar a exasperar un poco.

Me ocurrió hacia el final del Lobo Solitario y su Cachorro cuando el ansiado y esperado por todos duelo final entre Itto Ogami y Yagyū se retrasaba hasta casi un punto que rozaba el ridículo, eso si, todo muy bien contado y algo parecido también me ha ocurrido con el sexto o séptimo tomo de Vagabond al llegar al duelo entre Musashi y Takuan lo que me ha llevado a dejar la serie en barbecho por una temporada del hastío que me ha provocado.

Si se han fijado en la lectura del mes, verán que se encuentra la muy recomendable obra de Naoki Urusawa “Monster”, que ya hace unos cuantos añitos desde que se publicó por estos lares, pero compréndanme, solo llevo leyendo manga desde hace poco más de dos años y uno no se puede poner al día con tantas obras interesantes tan fácilmente como chasqueando los dedos.

Este interesante thriller sobre un medico japonés que en la Alemania pre-caída del muro de Berlin persigue a un psicópata llamado Johan en una historia que no deja de dar más y más vueltas en los cada vez más interesantes giros argumentales de los que esta plagada, pero al igual que comentaba con el Lobo Solitario, la virtud de Monster es que pese a todas las morcillas argumentales que mete Urusawa (reconozcámoslo esta historia se podría haber contado en muchas menos páginas) consigue mantener el interés de manera harto sorprendente, sorprendiéndonos página tras página y manteniendo el suspense de forma realmente admirable y es que en una obra de esta magnitud es muy fácil perder el rumbo y con ello el interés del respetable (pongamos el caso de Perdidos).

Estoy leyendo a la altura del tomo 23 de la edición española, me quedan solo unos 13 para llegar al fin y debo reconocer que no tengo la más remota idea de cómo va a terminar todo esto, lo cual me encanta.

Chapeau, Urusawa, usted si que sabe como hacer unas “sabrosas morcillas”… argumentales.