martes, octubre 11, 2005

Lobo Solitario y su Cachorro, acercandonos al final



Estoy leyendo estos días el decimonoveno y penúltimo tomo del “Lobo solitario y su cachorro” y me esta produciendo esa rara sensación que se produce cuando lees uno de esos libros que te hacen disfrutar como nunca. Por un lado ganas de terminarlo para conocer el final, pero por otro lado cierta tristeza porque al llegar a ese final tendré que despedirme de unos personajes a los que he cogido mucho cariño y aprecio pese a lo tremebundos que puedan presentársenos estos en ocasiones.
Y es que como ya comente tiempo atrás en un post dedicado a esta obra, la historia se nos presenta sin concesiones, dura, sin dejar un respiro al lector que se ve atrapado en este remolino de sangre, violencia y honor que sin duda no dejará indiferente a nadie.

Por sus más de 80000 colosales páginas hemos visto pasar seguramente casi a un centenar de personajes que nos han mostrado lo mejor y lo peor de la naturaleza humana y de una sociedad, la japonesa durante la época del shogunato Tokugawa. Hemos reído y llorado, nos hemos estremecido y sorprendido con el transcurrir de sus protagonistas, en ese “camino al infierno” en el que viven Itto Ogami y su hijo Daigoro.

Podríamos criticarle a Koike, el escritor, el poder haber terminado la historia hace unos cuantos tomos, en vez de alargar la trama al añadir nuevos personajes y situaciones que enmarañan más la madeja, pero no merece la pena, porque estan incluidas con tal maestría, y son de tal calado y belleza algunos interludios que al final no importa y no queda más que disfrutarlos para nuestro deleite, como ejemplo toda la subtrama del catador del Shogun, Abe el feo.

Ahora al fin todas las fichas están en su sitio, el camino del infierno esta a punto de concluir, el antiguo albacea del Shogun, Itto Ogami se enfrentará definitivamente con el hombre que le hiciera caer en desgracia 4 años antes, Retsudo Yagyu. Se ha recorrido todo el circulo. Y lo mejor es que la verdad no tengo ni idea de cómo puede acabar todo. Será trágico, eso seguro. Pero lo mejor será dejarse de adivinaciones, sentarse uno, leer y simplemente disfrutarlo.