miércoles, diciembre 07, 2005

Los Muertos Vivientes. Caminando entre Zombies


Los que me leen saben de mi debilidad por Robert Kirkman, pero que le voy a hacer si todo lo que leo de este hombre me parece excelente o por lo menos que sintoniza con mis gustos. Invencible, Marvel Team-Up y demás series suyas son de lo que más disfruto cada mes, tanto que en vez de seguir su edición española o al tradepaperback recopilatorio americano correspondiente las compro mensualmente para no tener que esperar.
Con de Walking Dead o Los Muertes Vivientes como la han bautizado por estos lares, no lo hago y estoy siguiendo la edición de Planeta DeAgostini, pero poco me falta para subirme al carro de la serie mensual yankie porque esta es una de las series más interesantes que te puedes encontrar más allá de los tipos de calzoncillos largos de colores.

Y precisamente eso es un punto a favor de Kirkman, siendo prácticamente toda su producción superhéroes y habiendo demostrado lo bién que los conoce y como domina las teclas del género uno podría pensar que es fruto de la casualidad y que en otros géneros bien no debería repetirse ese éxito ya que quizás más allá de los supertipos no tenga nada original que contar. Todo lo contrario.


Walking Dead o los Muertos Vivientes parte de los más sobados argumentos de las películas de zombies, hasta aquí vale, te podrá gustar más o menos este esquema, ver a unos tíos medio descompuestos obsesionados con morder todo ser vivo que se les cruce por delante mientras los pocos supervivientes vivos que quedan pierden el culo para sobrevivir mientras van cayendo uno a uno.
En los Muertos Vivientes también vas a encontrarte con esto, pero no va a ser lo más importante ni lo que define a la serie, no señor, aquí lo importante son los personajes, como viven, como se comportan y como reaccionan en un mundo que se ha ido al infierno. El qué paso o por qué aparecieron los zombies no importa, ni siquiera lo han explicado en los números que he leído y la verdad que llega un momento que ni te importa esa explicación.
Los zombies mismos quedan en un segundo plano, solo te importan Rick, Lori, Carl, Tyreese, Dale, Donna y demás personajes, su día a día, como se relacionan entre ellos y como evolucionan, en ocasiones de manera tan sorprendente y tan humana pese a los deshumanizado del ambiente, seres humanos puestos en una situación límite, luchando por una supervivencia que no es fácil porque más allá de los zombies aún queda lo más difícil, la convivencia de los unos con los otros, formas de actuar y relacionarse que no tendrían nada que ver con como lo harían en circunstancias normales, amor, odio, infancia, ética, envidia, amistad, sexo, se ponen a prueba y se redefinen constantemente, las reglas con las que se valían antes ya no sirven, hay que crear nuevas reglas.

Y todo ello rodeado de la más absoluta incertidumbre, porque nunca sabes que pasará a continuación, que espera a la vuelta de la esquina y si los personajes sobrevivirán a ello. Y esto es otra de las grandes bazas de la serie, el no dar nada ni a nadie por asegurado, porque cuando menos te lo esperes Kirkman se puede cargar a un personaje, y ningún, ningún personaje está libre de morir en cualquier momento.

El apartado gráfico de la serie también es muy acertado, tanto por el primer dibujante Tony Moore como su sustituto a partir del séptimo número Charlie Adlard que saben transmitir el desasosiego del ambiente y de los personajes, todo ello perfectamente narrado y en un inquietante blanco, negro y grises que viene ni que pintado para esta serie.

No se a ciencia cierta cuanto podrá dudar la serie antes de caer en la repetición y el cansancio, pero por ahora no hay signo de ello y es que pese a lo limitado que podía parecer el leit motiv de la serie el análisis sobre los seres humanos y su comportamiento que hace Kirkman da muchísimo juego y da para cientos y cientos de historias. O al menos los fans de The Walking Dead eso esperamos.